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Gloria de Ruiz – Octubre 2012

Rickychie es un joven de 26 años de edad. Cuando culminó sus estudios secundarios y fue cogiendo mayoría de edad se fue haciendo cada vez más difícil su día a día. Él no contaba con amigos ni un lugar donde llegar y compartir con jóvenes que lo comprendieran y supieran sobrellevar. Venía de sufrir muchos desplantes y exclusión en los grupos juveniles de diversas parroquias. Era como la pieza que no encajaba en ningún sitio. Estaba todo el día en casa sin tener un rumbo fijo donde ir ni estar (habiendo recorrido ya toda la ciudad solo, caminando y visitando sitios de nuestro Panamá). Ricardo solía estar frecuentemente deprimido y así pasaba horas y horas en la computadora, viendo cómo otros contactos de sus redes sociales tenían un grupo de amigos mientras que él no.
En el año de 2008, en el suplemento Ellas del Diario la Prensa, vi una entrevista que le hicieron a la señora Dabaiba sobre una fundación que dirigía, llamada SOY CAPAZ, donde le tenían las puertas abiertas a los jóvenes adultos con autismo y asperger. Por primera vez escuchaba hablar de una condición común con mi hijo, me vi identificada y llamé a Rickychie para decirle que había un lugar de jóvenes como él con mucha inteligencia. Él por supuesto me dijo que no, que tal vez iba ser un lugar muy aburrido, pero luego de unos días me dijo que ya sabía donde quedaba la fundación, que la había visto bien pero que no valía la pena. Ahora Rickychie es un joven que tiene un lugar a donde ir y que lo quieren muchísimo, ahora no se deprime con tanta frecuencia ya que está más activo, participando en muchas actividades, viendo y sintiendo que lo toman en cuenta. Se siente muy útil con lo de fotografía, que es su afición, a la cual le entrega toda su inteligencia y talento. De igual manera, por medio de una colaboradora de la fundación hemos conseguido una cortesía médica -hasta el momento permanente- con un psiquiatra que lo atiende todos los meses y le da seguimiento con sus medicamentos y conducta.
Esto ha sido una ayuda importante para nosotros porque también como Rickychie ya estaba adulto el IPHE ya no podía darle esta atención. Ahora él se toma sus medicamentos sin problemas, él solo sabe que tiene que tomárselo diariamente por su bien, por su salud mental y su equilibrio emocional.