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Marla Hernández - Noviembre 2014

Soy madre de un hermoso hijo de 27 años llamado Johann Barsallo. El embarazo con Johann fue deseado y esperado ya que era mi primer hijo y estaba recién casada. Todo recorrió sin ninguna anomalía fue un embarazo normal y controlado y el parto fue normal aunque tuve un período de labor de 12 horas.

Johann siempre fue un bebé feliz y empezó a decir sus primeras palabras: mamá, papá, eche, ayeya (abuela), ayeyo (abuelo) a los 8 meses. Sin embargo, al año y medio empezó a perder su vocabulario, a dejar de llamar a la empleada Edith a quien llamaba Idit. Mi mamá fue la primera en darse cuenta que algo no andaba bien pues si se le dejaba en el sofá se podía pasar horas jugando con un hilo sin moverse, no fijaba la mirada y se abstraía. En ese momento lo llevamos al psicólogo quien nos dijo que había que darle tiempo.  Yo estaba embarazada de mi segundo hijo cuando por televisión vimos una entrevista al profesor Luis León, director del programa de autismo del IPHE que nos llamó mucho la atención así que decidimos visitarlo. El profesor León fue el primero que nos dio el diagnóstico de autismo y nos recomendó matricularlo en estimulación precoz de donde se graduó. Después de estimulación precoz estuvo por poco tiempo en el Instituto Preparatorio Pedagógico y luego en la escuela Experimental donde ha estado hasta el momento. Johann esta socialmente integrado ya que va a nosotros a todos lados y ha ganado mucho con su escuela donde además es campeón doblando bolsas en el taller. Tengo un hijo muy bello muy inteligente y sin ninguna discapacidad física quien es el centro de nuestro hogar y sigue siendo un joven feliz y deseado.